23 diciembre 2007

La privacidad

Esta es una entrada clonada de aquí. Me parecía interesante publicarla también en Blogguno, que tiene más lectores.

Reflexionando, he llegado a la conclusión de que Internet supera hasta los límites de la lógica, pues además de ser el ejemplo por excelencia de la libertad, al mismo tiempo es el ejemplo por excelencia de la privación-de-la-privacidad.

Me explico. En la WWW y en Internet en general nos sentimos liberalizados de cualquier complejo con el que carguemos en el Mundo Real™. Un ejemplo: el Messenger. Los programas de mensajería instantánea, que en España prácticamente se reducen a Windows Live Messenger -ex MSN-, han hecho posible que muchas personas se atrevan a ligar o a contar intimidades por la vía telemática, cosa que -piensan- jamás habrían hecho mediante el tête à tête. Lo mismo pasa en los comentarios de Blogs, en los foros, etc.

Pero al mismo tiempo, en la web colgamos muchísima información sobre nuestra vida que cualquiera (sea monja o pederasta) puede encontrar: fotos, anécdotas... y a veces, sin darnos cuenta, nuestro email, nuestra dirección y hasta nuestro teléfono móvil... ¿A qué me refiero? Ayer estaba comprobando si un dominio estaba disponible y me di cuenta de lo fácil que era acceder a mis datos. Sólo con comprobar de quién es el dominio que está a mi nombre, pude tener estos datos que os acabo de enumerar: mi dirección, mi teléfono, mi email... Inmediatamente lo comprobé con otro dominio, microsiervos.com, y ahí estaban todos los datos personales de Alvy.

En primer lugar tengo que decir que esto no es ningún secreto, cualquier experimentado de Internet sabe que es posible conseguir los datos del que haya registrado un dominio. En segundo lugar: comprendo que esto es útil en ocasiones (por ejemplo, si tengo miles de millones de euros y me apetece comprar sex.com, así puedo saber quién es el dueño y llamarlo para planteárselo), pero ¡joder! por qué no me han ofrecido nunca la opción de ocultar -por lo menos- parte de mis datos.
No sé, a veces me inquieta un poco lo de la privacidad en la red. Pensad: cada vez hay más famosillo en la blogosfera. Lo fue, y mucho, Javi Moya, malagueño, cuyo blog tenía comentarios a cascoporro. ¿Dónde está? Probablemente curándose del estrés que su sitio presuntamente le causó. Y es que a un famoso de la tele tú no puedes escribirle para preguntarle cosas. Ejemplo:

Querido Fernando Alonso, ¿qué coche me recomiendas comprar? Estoy entre el Megane y Scénic. ¡Eres el mejor!
Pero a un famoso de la red sí que le puedes escribir. Ya sea en un comentario, en un email, en Twitter.
Javi Moya, ¿me pones un enlace en tu blog? Yo lo pongo el tuyo en el mío. Por cierto, eres un crack.
Por eso no tengo cuenta en Twitter. Yo no soy famoso, pero imaginaos alguien que se haga ídolo de masas. ¿No creéis que se arrepentiría de haber escrito tantas cosas personales el día que quiera escaparse de la blogosfera? O imagínate a un blogger con dinero... qué fácil sería saber cuándo no está en casa metiéndonos en su Twitter, don't you think?

No sé, quizá sea un poco paranoico. Tal vez la privacidad no sea incompatible con Internet, y quizá lo verdaderamente "molesto" en ocasiones de la web sea la susodicha libertad, la libertad de expresión (lo que hizo que muchos blogs cerraran comentarios).

Pues nada, un saludo a todos.

A ver si me votáis en www.alconcurso.com, ¡que estoy a la cola!

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