01 septiembre 2007

Ecotuning

Sabéis de lo que estoy hablando. Sí, el tuning, se trata de esa maldita obsesión que tienen algunos de convertir su coche en un cacharrito de feria o en una de las carrozas del orgullo gay con neones por debajo. Esas máquinas que anteriormente fueron coches normales y no hacían daño a los ojos, y que ahora son la apoteosis de lo hortera (bueno, comparten el primer puesto).

Haciendo una breve descripción acerca de esto, podríamos decir que un coche tuneado es ése que salta a la vista entre los demás. Tiene un color con una ligera fluorescencia (o muchos, muchos colores): amarillo pollo, rosa chicle, verde pistacho, naranja subrayador, rojo puta, etc. Muchas veces ves estos colores juntos en combinaciones peligrosas para la salud humana. Se han dado casos de epilepsia dentro de los que están metidos en este mundillo. Y no sólo por los colores del coche, según mis fuentes policiales.

Qué sería de un clásico coche tuneado sin el típico conejito de Playboy, para dejar clarísimo que eres un chuloputas homologao. De esos que no lo esconden, que a falta de coche se lo ponen de pendiente. O el detalle de las llamas en los guardabarros, que siempre le da un toque de sofisticación al coche, sin olvidar, por supuesto, la nueva moda de tatuar los coches con tribales, porque tu churri no quiso tatuárselo en la espalda.

Los cristales, ahumados por supuesto, para que la policía no sepa qué monstruosidades estás haciendo dentro del coche. Aunque visto el coche, prefieren no saberlo. La pega es que no pueden hacer calvos sin bajar la ventanilla.
Podría ser también para que no entre la luz del sol (que debe molestar bastante recién salido del coma etílico) y crear un ambiente nocturno mucho más íntimo dentro del coche.

Pero un coche tuneado no es nada sin un interior a juego. La tapicería NO puede ser la que viene de fábrica. Probablemente se dejarán una pasta tapizando el coche de cuero de algún color que combine con el fucsia del exterior, por ejemplo, rojo.

Luego están los accesorios. Aquí puedes reforzar tu faceta de putero, si quieres, poniendo un peluche Playboy en el espejo retrovisor. Pero uno de los clásicos son los dos dados colgando: son como un pequeño guiño, una metáfora del azar, de la suerte que tienes de seguir vivo habiendo visto como tomas las curvas a 200 por hora perfilando los setos de la acera.

No podemos olvidar el equipo de música. Sí, ése que robaste a los Rolling en su última gira por España y que hace retumbar los cimientos del parking. Y no te contentas con poner esa música martilleante a toda hostia dentro del coche, si no que bajas las cuatro ventanillas para que los habitantes de 70 kilómetros a la redonda disfruten del Papichulo, de Andy & Lucas o de Tata Golosa en todo su esplendor. Que por vuestra culpa no se oyen las ambulancias.

Todo esto venía a cuento de que esta misma mañana he descubierto una nueva tendencia. Aquellos que han optado por untilizar materiales 100% naturales, rasgos como de abandono y papelillos de multa para decorar el limpiaparabrisas, por respeto al ecosistema y a la capa de ozono. Estoy hablando por supuesto, del ecotuning.



En fin, un saludo de Bayana.

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